Skip to content Skip to footer

Ensayo «Sociedades», a partir de la lectura del libro Reino Mundo, por Arteaga Hernández Natasha Maryam 

Este ensayo es el resultado de la lectura del libro

Reino mundo (Capítulo Siete, 2025) del escritor Juan Mireles

Reino mundo, obra de Juan Mireles, se presenta como una profunda exploración alegórica sobre la evolución de la civilización y las estructuras de dominación que la rigen. El libro transita desde los mitos fundacionales hasta la alienación tecnológica, subrayando cómo el ser humano ha cedido su esencia a cambio de una estabilidad ficticia.

Un eje central de esta narrativa es el análisis de las «Sociedades», donde se describe a una colectividad que ha normalizado la pérdida de su identidad individual a través del intercambio constante de «rostros». Este fenómeno no es casual, sino una herramienta del poder político para asegurar el control: al despojar al sujeto de su singularidad, se facilita la instauración de una vida precaria y dirigida. El presente ensayo analiza cómo el sistema político aprovecha esta despersonalización para que la sociedad, finalmente, acepte vivir bajo el yugo del artificio. 

La Sociedad del Despojo y el Control Político

En el apartado titulado «Sociedades», el autor describe una metáfora de la deshumanización contemporánea: individuos que intercambian sus rasgos hasta que la distinción entre el «yo» y el «otro» desaparece. La conclusión de este proceso es la resignación colectiva; el texto señala que la sociedad decide que «estaba bien vivir así». Esta aceptación de la precariedad es el triunfo máximo de las estructuras de poder. 

El control político en Reino mundo se manifiesta como una fuerza que llena el vacío dejado por la identidad perdida. Como ha analizado Michel Foucault, el poder no solo actúa mediante la represión, sino a través de la normalización y la creación de súbditos dóciles. En el libro, el «hombre-rey» utiliza leyes y fórmulas que el pueblo no comprende pero obedece por inercia. La sociedad prefiere vivir «mal» —en un estado de confusión y vigilancia—, porque el sistema ha logrado que el individuo tema más a la libertad que a la opresión. 

Esta dinámica de vivir en una simulación de bienestar es lo que Guy Debord denomina la alienación de la vida como representación. 

En Reino mundo las personas se convierten en «exhibiciones», similares a maniquíes que han olvidado su agitación interna. El poder político se sostiene porque la sociedad ha renunciado a su rostro auténtico, permitiendo que las élites «mordisqueen sus sueños» y administren sus esperanzas. De acuerdo con las teorías de Hannah Arendt, sobre el control totalitario, la destrucción de la individualidad es el paso previo indispensable para que una sociedad acepte la tiranía como una forma natural de convivencia. Así, el libro de Mireles demuestra que el poder no se impone solo desde fuera, sino que se nutre del deseo social de no ser responsable de la propia existencia. 

Más allá de la pérdida de identidad física, el texto sugiere una patología colectiva: la comodidad en la degradación. El autor plantea que el poder político no necesita látigos cuando logra que la sociedad prefiera la “seguridad” de la miseria sobre la “incertidumbre” de la libertad. Esta sumisión se manifiesta cuando los individuos, tras perder sus rasgos originales, aceptan que su valor sea determinado por una autoridad externa. Como señala Erich Fromm, existe un “miedo a la libertad” que empuja a las masas a buscar refugio en órdenes autoritarios, prefiriendo vivir “mal” bajo una estructura conocida que enfrentar el vacío de su propia autonomía. 

En el universo de Mireles, el poder político opera como un administrador de la escasez y de la culpa. El relato del extraño que impone multas por tener comida ilustra cómo la política nace de la fiscalización de lo ajeno; es un sistema que crea el problema para luego vender la solución. 

La sociedad, cansada de luchar, termina por “amar a su rey” no por sus virtudes, sino porque este ofrece una narrativa —una “fórmula mágica”— que justifica su estado de postración. Según la perspectiva de Etienne de La Boétie, esto se define como la “servidumbre voluntaria”: el momento en que el pueblo ya no es engañado por el gobernante, sino que se engaña a sí mismo para no tener que rebelarse. 

Finalmente, el libro destaca que esta sociedad de rostros intercambiables se vuelve incapaz de sentir empatía auténtica, lo que anula cualquier posibilidad de organización social contra el poder. Al volverse todos “lo mismo”, nadie es responsable de nada. El sistema político aprovecha este vacío de responsabilidad para convertir la vida en una exhibición estática, donde el ser humano es apenas un maniquí que asiente ante su propia desdicha. Esta es la victoria definitiva del control: lograr que el ciudadano ya no desee estar bien, sino simplemente “estar”, suspendido en una inercia que el poder garantiza y perpetúa. 

El análisis de «Sociedades» revela una verdad amarga: la estructura política se fortalece en la medida en que el individuo se debilita. La sociedad descrita por Mireles elige la seguridad del anonimato y la dirección externa porque ha perdido la capacidad de reconocerse a sí misma. El control político es, en última instancia, un contrato de dependencia donde el ser humano entrega su rostro a cambio de no tener que enfrentar el vacío de su propia libertad. 


Referencias bibliograficas:

Pérez Mireles, J. R. (2025). Reino mundo. Ciudad de México, México: Editorial Capítulo Siete. (Fuente principal de análisis). 

Arendt, H. (1951). Los orígenes del totalitarismo. (Referencia sobre la destrucción de la individualidad y la base de los sistemas de control). 

Bauman, Z. (2000). Modernidad líquida. (Referencia sobre la fragilidad de la identidad y los vínculos en la sociedad contemporánea). 

Debord, G. (1967). La sociedad del espectáculo. (Referencia sobre la alienación y la vida reducida a una representación o exhibición). 

Foucault, M. (1975). Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. (Referencia sobre la biopolítica, la normalización y el control de los cuerpos por el poder político). 

Fromm, E. (1941). El miedo a la libertad. (Referencia sobre la tendencia humana a someterse a autoridades para evitar la angustia de la autonomía). 

La Boétie, E. (1576). Discurso sobre la servidumbre voluntaria. (Referencia clásica sobre por qué las sociedades consienten su propio despojo y dom

Leave a comment

0